domingo, 11 de enero de 2009

Principios Para un Cambio de Aptitud

Al finalizar un año se hacen promesas para el año nuevo y cuando ese año culmina no se realizan todas esas promesas que se hicieron, generalmente, no se cree en las capacidades que se tiene como persona y por lo tanto no hay una armonía en lo que se piensa con lo que se quiere hacer.

Se debe tener en cuenta dos principios para generar credibilidad personal y cumplir con lo que se promete hacer.

Primer Principio: Estado Mental
Algunas de nuestras causas son regidas por nuestro estado mental. Eso significa que lo que usted ES el resultado de cómo usted utiliza su mente. El tener finanzas, salud, felicidad y la gran abundancia personal, por una mente y un cuerpo que actúa.

En el mundo usted ve expresiones del pensamiento. Su vida entera es una expresión de su propio pensamiento. Y por lo tanto la calidad de su pensamiento determina la calidad de su vida, si usted mejora la calidad de su pensamiento, inevitablemente mejorará la calidad de su vida. Para eso hay que poner en práctica la ley de La Esperanza.

Segundo principio: Ley de la Esperanza
Esta ley dice que lo que usted espera con confianza, positivismo se convierte en su realidad. Si usted espera con confianza para tener éxito y aprender algo de cada experiencia, tendrá como resultado la aplicación de sus talentos y apertura a las capacidades de las oportunidades, si usted mantiene esa actitud de esperanza bastante tiempo, todo se irá convirtiendo en su realidad.
Tener una actitud alegre optimista positiva hará que usted tenga el deseo de ayudar a más gente y sucederán y hará cosas que usted quiere.

martes, 6 de enero de 2009

Autoestima en la Niñez Temprana

Erickson expresa, que la niñez temprana es alrededor de los 18 meses hasta los 3-4 años de edad. La tarea primordial es la de alcanzar un cierto grado de autonomía, pero conservando un poco de vergüenza y duda.

Cuando los padres y otras personas al cuidado del niño permiten que explore, interactué y manipule su medio, desarrollará un sentido de autonomía e independencia. Los padres no debe atemorizar ni tampoco provocarle demasiado su deseo de investigar de conocer lo que le es desconocido; pero se debe generar un equilibrio en el niño. En muchas ocasiones se recomienda a los padres que sean “firmes pero tolerantes”, de esta manera, el niño puede desarrollar un autocontrol y una autoestima importantes en su crecimiento.

Si los padres acuden al llamado del menor de manera inmediata para realizar las acciones dirigidas a explorar y a ser independiente, el niño pronto se dará por vencido, asumiendo que no puede hacer las cosas por sí mismo generando una dependencia exagerada con sus cuidadores y un no sano desarrollo motor, intelectual y emocional.

Por otra parte, es bastante fácil que el niño desarrolle un sentido de vergüenza y duda. Se debe tener presente que el burlarse de los esfuerzos del niño puede llevarle a sentirse muy avergonzado, y dudar de sus habilidades, generando en ellos temores y frustraciones.

También hay otras formas de hacer que el niño se sienta avergonzado y dudoso. Si se le da al niño una libertad sin restricciones con una ausencia de límites, o si le ayudamos a hacer lo que él puede hacer solo, también se le está diciendo que no es lo suficientemente bueno. Si no se es capaz de tener paciencia para esperar a que el niño realice una acción reconociendo que esta apenas aprendiendo por lo tanto no puede salir perfecto, nunca aprenderá y asumirá que esto es demasiado difícil para aprenderlo. Como abotonarse la camisa o amarrar los cordones de los zapatos.

No obstante, un poco de vergüenza y duda no solo es inevitable, sino que es bueno. Sin ello, se desarrolla lo que Erickson llama impulsividad, una suerte de premeditación sin vergüenza que más tarde, en la niñez tardía o incluso en la adultez, se manifestará como el lanzarse de cabeza a situaciones sin considerar los límites y los atropellos que esto puede causar, tanto a nivel personal como a otras personas de su entorno o circulo intimo.

Pero la demasiada vergüenza y duda, lleva al niño a desarrollar lo que Erickson llama compulsividad. La persona compulsiva siente que todo su ser está envuelto en las tareas que lleva a cabo y por tanto todo debe hacerse correctamente. El seguir las reglas de una forma precisa, evita que uno se equivoque, y se debe evitar cualquier error a cualquier precio. Muchas veces como seres humanaos se ha experimentado lo que es sentirse avergonzado y dudar continuamente de uno mismo, por tal razón, es importante generar y mantener un poco más de paciencia y tolerancia hacia los niños, esto podría ayudar tanto a padres como a hijos a estar más involucrados en el sano desarrollo del menor.

Si se genera un equilibrio apropiado y positivo entre la autonomía y la vergüenza y la culpa, se desarrollara la virtud de voluntad poderosa o determinación. Una de las situaciones más admirables y frustrantes de un niño de 2 o 3 años es su determinación, su fuerza es “puedo hacerlo”, si se favorece ese “puedo hacerlo” con una adecuada modestia, para equilibrar se estará formando niños con un gran potencial para ser adultos.

sábado, 3 de enero de 2009

Tú puedes

Tú puedes hacer de tu destino
Un horizonte infinito de belleza,
Tú puedes cambiar tu gris camino
Por otro sin prejuicios ni tristeza.
Tú puedes hacer que la alegría
Te rodee cual sol resplandeciente
Y puedes hacer de cada día
Un hermoso cantar siempre presente.
Tú puedes dar luz donde lo oscuro
Atormenta a la gente y la encadena,
Tú puedes ser tu, donde lo impuro
Aniquila al semejante y lo condena.
Tú puedes hacer de la esperanza
Algo real, tangible y poderoso
Usando como escudo y como lanza "el saber" que te vuelve victorioso.
¿A que esperar entonces, oh mi hermano?
Tomémonos la dicha y el valor,
Seamos hoy por siempre más humanos,
Unamos la vida y el amor.

María Ortega Martell